Control de Lectura 12
Alumna: Claudia Raquel Peimbert Angulo, Sede: Campus Siglo XXI
Tutor: Manuel de Jesús Molina De Ávila
Martín Barbero, Jesús y Rey, Germán (1999) Los Ejercicios del Ver. (Capítulos 2, 3,4 y 5) Gedisa, (pp. 20-48).
Nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal como existía en la época de nuestra infancia y juventud. Nacidos y criados antes de la revolución electrónica, la mayoría de nosotros no entiende lo que esta significa. Los jóvenes de la nueva generación, en cambio, se asemejan a los miembros de la primera generación nacida en un país nuevo. Debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los primeros pasos. Pero para proceder así debemos reubicar el futuro. A juicio de los occidentales el futuro está delante de nosotros. A juicio de muchos pueblos de Oceanía el futuro reside atrás, no adelante. Para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está aquí listo para que lo ayudemos y protejamos antes que nazca, porque de lo contrario será demasiado tarde”.
Margaret Mead
Los desconocimientos y las pesadillas del fin de siglo radicalizan nuestro latinoamericano malestar en la modernidad, ese que no es pensable ni desde el inconcluso proyecto moderno. La crisis tanto de modelos de desarrollo como de los estilos de modernización está resquebrajando un orden, que al identificarse con la razón universal nos impide percibir el des-ordenamiento cultural que atraviesa la modernidad.
El des-orden en la cultura nos remite al des-centramiento que atraviesa la modernidad en donde se refiera a la abstracción de la modernidad de su contexto perdiendo su centro para apegarse a la globalización de los medios masivos, la extensión de la enseñanza escolarizada así como la universalización de ciertos patrones de consumo, en América latina es más evidente ya que somos sociedades híbridas
Insertar lo global a la cultura latinoamericana no puede ser pensada por fuera de las nuevas estructuras comunicativas, en la que sólo hallamos opacidad discursiva y ambigüedad política lo anterior ha traído consecuencias: la desmitificación de las tradiciones y costumbres, desmoronando la ética y modificando el hábitat cultural; sin embargo las nuevas tecnologías y su uso, son asimiladas rápidamente por las nuevas generaciones, contrario al sistema de valores y normas éticas que es recompuesto muy lentamente. El proceso protagónico de las tecnologías antes llamadas medios es cada día mayor, su instalación como elemento exógeno a las herencias culturales y a las demandas locales, la fascinación tecnológica produce cierta paradoja una de ellas es el papable deterioro de la educación formal.
La modernización reubica al arte, el saber académico y la cultura industrializada bajo condiciones semejantes; cada vez es menos posible sustraerse de la información y de las iconografías modernas. Actualmente los medios masivos son agentes masivos de una cultura mundial que es percibida por las nuevas generaciones ligadas a la expansión del mercado: cultura que facilita la sensibilidad e identidad conectadas a la globalización tecnológica.
Es en las imágenes de la televisión donde la representación de la modernidad se hace cotidianamente accesible a las mayorías, son las que miden el acceso a la cultura moderna en toda variedad de sus estilos de vida, de sus lenguajes y sus ritmos, de sus precarias y flexibles formas de identidad, de las discontinuidades de su memoria y de la lenta erosión que la globalización produce sobre los referentes culturales.
El impacto de la televisión no es posible medirlo de forma inmediata sino con los términos de la mediación social que logran sus imágenes; dichas imágenes provienen de lo que espera la gente o de lo que solicita. La televisión expone los miedos de la gente, que son tanto al aumento de los índices de delincuencia como a la pérdida de la pertenencia provocada por el comercio, desapareciendo los referentes de la memoria colectiva, uniformando las conductas, erosionando la identidad, en consecuencia modificando a la cultura.
En otro tema relacionado con la oralidad cultural e imaginería popular menciona que en América Latina se están incorporando y apropiando de la modernidad sin dejar su cultura oral, sin necesariamente hacerlo de la mano del libro sino desde los géneros y las narrativas, los lenguajes y los saberes, de la industria y la experiencia audiovisual, los jóvenes articulan hoy las sensibilidades posmodernas de las comunidades virtuales, cibernéticas, debemos dar entonces el salto de la ciudad letrada a la ciudad comunicacional para comprender la estrecha simetría entre la expansión/estallido de la ciudad y el crecimiento/densificación de los medios y las redes electrónicos.
Margaret Mead consideró en los años setenta una ruptura generacional sin antecedente y que se manifestaba no en un cambio de viejos contenidos en nuevas formas, mediante una transformación en la naturaleza del proceso, planteando un aprendizaje fundado menos en la dependencia de los adultos, si no basado en el mundo tecno-cultural, con sujetos dotados de una gran “plasticidad neuronal” y elasticidad cultural; con una facilidad para los “idiomas” del vídeo y la computadora.
Con la presencia de la cultura oral y al audiovisual no se esta desconociendo de modo alguno la vigencia de la cultura letrada sino desmontando su pretensión de ser la única cultura digna de ese nombre y el eje cultural de nuestra sociedad. El des-centramiento producido por la televisión evidencia las figuras mas intimas del des-orden cultural, es como si la sociedad entera hubiera tomado la decisión de autorizar a los niños a asistir a las guerras, a los entierros, a los juegos de seducción, a los interludios sexuales a las intrigas criminales, en la pantalla pequeña les expone a los temas y comportamientos que los adultos se esforzaron por ocultarles durante siglos. El flujo televisivo se construye en la metáfora más real del fin de los grandes relatos, por la equivalencia de todos los discursos-información, drama, publicidad, o ciencia, pornografía.
Desde la Edad Media hasta las escuelas “moderna” se ha conservado el doble carácter –escuela y libro- de ser de la centralización y especialmente asociado a determinados soportes y figuras sociales. El malestar de los jóvenes de América Latina los hace que acepten de una manera más consientes los nuevos modelos educativos con tecnologías educativas.
CONTROL DE LECTURA 12
MARTIN BARBERO, Jesús y REY, Germán (Capítulos 2, 3,4 y 5) en Los Ejercicios del Ver, Gedisa, 1999. (pp. 20-48).
Un grupo de críticos ha acusado a los medios audiovisuales de ser los degradantes de la cultura, siguiendo la corriente medieval han declarado al libro como espacio propio de la razón y el argumento del cálculo, la reflexión y se gesta en la prensa pública creando el espacio público. Por el contrario en la televisión se gesta el espacio privado, íntimo, acogedor.
Algunos autores señalan que la video cultura se opone al pensamiento, que generan problemas de atención en los alumnos otros dicen que es la salvación del hombre. Faccio Oince por su parte dice que la televisión es inculta y frívola al grado tal que entre mas vacuo sea un programa, mas éxito tendrá; ello por el poder que tiene de hipnotizar, evitándonos pensar, lastimando y perjudicando a la minoría culta. De ahí el desprecio de los intelectuales hacia la televisión.
Los intelectuales la escuela también siente fobia principalmente por la televisión y los videojuegos que roban el tiempo de niños y jóvenes. La influencia de la televisión no es más que el ofrecer a las masas la necesidad de movimiento, luz, bulla que necesitan para salir del aburrimiento en que se encuentran. En Colombia la televisión es altamente socorrida por las masas para resguardarse de la violencia, las pesadillas y tragedias en que vive su país. Por su parte los intelectuales la culpan del vacío moral y la degradación cultural en que Colombia se encuentra sumergida.
La televisión constituye el dispositivo mas sofisticado de moldeamiento y deformación de los gustos populares y una de las mediaciones históricas más expresivas de las matrices narrativas, gestuales y escenograficas del mundo cultural, aún cuando es un medio que nos impide pensar, nos roba la soledad y nos idiotiza. Sí entonces ¿Qué hay que hacer con la televisión? Nadie la va a apagar, eso esta claro, la posibilidad de encortar algún resquicio educativo es poca. El camino a seguir es educar para formar una mirada crítica y seleccionar los programas ofrecidos, la información, entre lo original y lo fatuo. Hay entonces explicar para transformar, clave importante será la lectura tanto de libros como de textos digitales, de programas televisivos, periódicos, noticieros, etc.
Para la escuela es necesario que se asuman a los medios como dimensión estratégica de la cultura, para así poder interactuar con los campos de experiencia surgidos de la reorganización de los saberes, los flujos de información y las redes de intercambio creativo y lúdico, así como con los nuevos modos de representación de acción ciudadana. El gran inconveniente es que los medios de comunicación están cada día mas sometidos al mercantilismo y a la falta de apoyo del gobierno a quien únicamente le importan las jugosas licencias a los medios.
Es por tanto necesario que la política de la escuela hacia los medios cambie, considerando a las nuevas tecnologías de comunicación e información como estrategias de conocimiento, incentivar la lectura no obstante que el libro ha dejado de ser el centro de la cultura universal. Considerando que los medios de comunicación se han convertido en un nuevo y poderoso ámbito de socialización, donde se elaboran y transmiten pautas de comportamiento, valores, patrones, gustos y estilos de vida
La evolución de los medios dentro de la tecnología se ha dado de la racionalidad expresivo-simbólica a la racionalidad informativa-instrumental. De meros transmisores de la información o de doctrinas y consignas a mediadores en la constitución del sentido mismo del discurso y la acción política, sin dejar a un lado su carácter comercial. Aún más se están especializando en la fragmentación, ofertas y consumos. Urgiendo entonces la actuación incesante de la escuela para preparar a las audiencias a ser selectivos y críticos en la programación.
Nos guste o no las chicos están continuamente expuestos a los medios, así que lo mejor es que ellos aprendan, reflexionen y analicen que ven, así como el sentido de lo que ven.

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