martes, 18 de noviembre de 2008

Control de lectura 10

Control de Lectura 10

Tutor: Manuel de Jesús Molina De Ávila

Alumna: Claudia Raquel Peimbert Angulo

Sede: Campus Siglo XXI

Pérez Tornero, J. Manuel (2000) Introducción y Las escuelas y la enseñanza en la  Información, Paidós.

El cambio del siglo XX al XXI marca de manera en como se establecen las relaciones de las basadas en cuestiones materiales a virtuales,  el siglo XX conoció dos modos de producción: el capitalismo y el comunismo. Si bien eran modelos opuestos en cuanto a las formas de apropiación y distribución de los bienes,  mientras el primero pregonaba el individualismo y la lucha por la ganancia individual como valor supremo de la cultura;  en el segundo creaba un modelo social gobernado por el deseo y el deber de aniquilar  la individualidad a favor de la comunidad.

La caída del comunismo a fines de los años 80, estuvo aparejada con el impulso de una nueva fase del capitalismo: la globalización del mercado con el sustento ideológico del neoliberalismo. Al iniciarse el nuevo siglo, con la conformación de bloques económicos y políticos, y con la hegemonía del capital financiero.

Para las sociedades atrasadas (cierta parte de Asia, África y Latinoamérica) las crisis económicas sucesivas y el aumento de grandes conglomerados de pobres, han dividido al planeta en “un mundo desarrollado según estándares de bienestar y confort y otro sometido a la penuria, el hambre y la miseria” . Esta es la brecha entre países ricos y países pobres, entre el norte y el sur, entre la tecnología y su carencia.

En estrecha relación con la economía capitalista durante la segunda mitad del siglo XX, surge la denominada cultura de masas, con los Estados Unidos como polo indiscutible del poder económico, militar y financiero. Con las grandes cadenas de televisión al frente, la industria de la cultura estadounidense impuso a nivel mundial modelos, estilos, temas, géneros, que articularon una cultura de masas que se impuso con mayor o menor intensidad a otras culturas nacionales o locales.

El autor considera que  los modelos económicos se corresponden con el tipo de cultura y con los medios que producen, ponen en circulación y modelan esa cultura. Así, la masificación de la producción y el consumo requiere de medios masivos para poder difundir “un mensaje a un público amplio, disperso geográficamente y que se correspondía con niveles dispersos de estratificación social” .  Es en un modelo determinado a mediados del siglo XX  que la televisión se convierte en el medio de masas por excelencia , ya que sus  características fundamentales son: Un lenguaje audiovisual que no requiere de alfabetización alguna; una tecnología de difusión que aseguraba un control centralizado; un acceso directo al hogar y al entorno de los usuarios, y una capacidad de globalización que ha estado en consonancia con el capitalismo en su fase actual.

La cultura de masas representa, en esencia, el triunfo de la comercialización sobre todos los aspectos de la vida cultural,  El avance tecnológico en las dos últimas décadas del siglo pasado trajo consigo un cambio progresivo en la televisión de un medio masivo tradicional a un medio interactivo de nueva generación. Para ello han tenido que converger dos progresos tecnológicos considerables: 1) la digitalización; 2) la extensión de la difusión vía satélite o vía cable

Las transformaciones ocurridas en el sistema industrial-financiero-militar, apuntalado por una incesante innovación tecnológica y bajo la dirección del capital financiero internacional, han dado lugar a la llamada sociedad de la información y al nuevo discurso consumista. Y con ella han surgido centros de investigación con los que mantienen y producen los medios, que han desbordado a las universidades y a las escuelas como instituciones poseedoras de la racionalidad y del conocimiento.

La escuela ha quedado fuera del contexto social que la rodea y, por tanto, ha perdido su función educativa por excelencia. Esto ha traído consigo una uniformidad de saberes producto de un currículo único y una enorme burocracia centralizada por ejemplo, los profesores federales; ya que son ellos  los que están menos actualizados y continúan enseñando mediante el viejo estilo de aprendizaje libresco o como los maestros de Cuernavaca solicitando cosas tan absurdas como que se les permita vender o heredar sus plazas; reproduciendo modelos obsoletos y sin sentido para el alumnado.

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