Control de Lectura 16
Alumna: Claudia Raquel Peimbert Angulo, Sede: Campus Siglo XXI
Tutor: Manuel de Jesús Molina De Ávila
Ferrés, Joan. (2000). Educar en una cultura del espectáculo. Barcelona, Buenos Aires, México: Paidós.
La metáfora de los navegantes es tan vieja, tenemos evidencia de ella desde los griegos pero como considera Ricoeur (2001) en la metáfora viva que lo original es volver a usar la y cargarla de nuevos significados esto es lo que hace Ferrés al tomar la imagen del navegante y colocarlo ahora en nuevo contexto el navegante se convierte en el cibernauta y el mar en el ciberespacio, considera que como ellos los educadores y los hombres de cultura deben adaptarse a los vientos que han de soplar. Lo único que pueden hacer es adaptarse a ellos, sacarles partido; para llegar a puerto seguro.
Se habla de cultura del espectáculo para referirse a la cultura popular que convive con la cultura oficial, los más jóvenes están expuestos continuamente a la cultura popular. Algunos educadores encuentran en la fórmula educar en una cultura del espectáculo una inquietud a la que no se habían enfrentado nunca, para otros enfrentarse a la dificultad del fracaso ante una generación a los que resulta difícil motivar.
El concepto cultura del espectáculo define un marco social y cultural dentro del cual debemos, como educadores, desarrollar nuestra función. Se debe educar en una cultura del espectáculo.
El espectáculo impregna hasta tal punto la vida cotidiana que en las sociedades más desarrolladas ha acabado por convertirse en entretenimiento desde la política hasta la religión, el star system en fenómeno de las estrellas nacido en Hollywood y en un tiempo limitado al ámbito del espectáculo profesional se ha trasferido a muchos ámbitos de la existencia.
Podría definirse la nueva cultura recurriendo a cinco rasgos diferenciales:
1). Potenciación de lo sensorial, significantes concretos con valor por si mismo. La representación pierde el valor de signo para convertirse en realidad concreta, estamos síquicamente, en presencia de un espejismo donde predomina lo concreto, hay una hegemonía de lo material. En palabras de G, Debord, “Lo que aparece es bueno y lo que es bueno aparece”. La hipertrofia de la dimensión sensorial puede llegar a impedir la activación de la mente reflexiva.
2). Potenciación de lo narrativo, en la cultura de la imagen, el relato está siempre presente, se convierte en prioridad. En los medios de comunicación audiovisual, todo debe ser relatado, alejándose del género discursivo. Pero no perdamos de vista que no hay relato sin discurso implícito.
3). Potenciación de lo dinámico, legado del posmodernismo, lo fugaz y efímero se impone frente a lo estático y perdurable. Las nuevas tecnologías siguen con esta línea y son dinámicas por “espectacularizar” contenidos dinámicos.
4). Potenciación de lo emotivo, las emociones en el lenguaje audiovisual tienen otro circuito que en la cultura de la palabra escrita. En la cultura audiovisual, las emociones se derivan directamente de los significantes no del significado y es producto de la potenciación de lo sensorial, lo dinámico y la saturación de estímulos junto a mecanismos psicológicos que suponen la identificación con los personajes y la proyección de sentimientos hacia otros. En la comunicación audiovisual se puede llegar a la hipertrofia de las emociones sin llegar al intelecto.
5). Potenciación de lo sensacional, la eficacia de un comunicador está en la capacidad de llamar la atención, de impactar, de sorprender. Lo sensacional es lo que causa sensación, lo que provoca, lo que atrapa. En la televisión, la búsqueda de lo sensacional se concreta en el hecho de privilegiar lo extraordinario, lo excepcional y cuando no existe, se lo fabrica.
Para cualquier educador, no sólo de España, debe inquietarse ante las alarmantes cifras de deserción que se están produciendo en el ámbito escolar, hay que hablar del fracaso de la escuela en vez del problema del fracaso escolar Ferrés considera que es en la institución la responsable no los alumnos.
Así como Alvin Toffler habla de la tercera ola sobre la base de tres grandes cambios sociales, el autor describe la tercera crisis de la escuela que se produce como consecuencia de la revolución electrónica, sobre todo a partir de la invención de la televisión.
La primera crisis tuvo lugar en la Grecia del siglo V a.c. cuando Atenas pasó de una cultura oral a una escrita a partir de la invención del alfabeto. La segunda, en la Europa del siglo XVI coincidiendo con la aparición de la imprenta.
La tercera gran crisis coincide con la aparición de la cultura del espectáculo que en ocasiones entra en conflicto con la cultura oficial.
La televisión esta produciendo una permutación, una metamorfosis,…. La televisión no es solo instrumento de comunicación; es también, a la vez, paideia, un instrumento antropogenético, un médium que genera un nuevo ánthropos, un nuevo tipo de ser humano. (G. Sartori).
Debido a esta hipótesis y la manera que tienen los medios de increpar al hombre, que debemos tener presente la acción de las Tics en el proceso de subjetivación del individuo.
La escuela perdió el monopolio de distribuir conocimientos pasando a tener mayor preponderancia las Tics, es decir que desde esta realidad, el dispositivo escolar debe reformular sus funciones, para optimizar su rol de educadora frente a la sociedad.
La escuela perdió la capacidad de subjetivación, entrando en el juego otros actores sociales que rodean al individuo como ser; el mercado, las OSC, los medios de comunicación, en especial la televisión, conformando lo que llamamos la cultura mediática.
La escuela es un campo de batalla donde entran en tensión la subjetividad pedagógica que venia produciendo históricamente y una subjetividad desarrollada en la posmodernidad, la subjetividad mediática.
La primera supone una serie de operaciones prácticas como ser; memoria, concentración, atención, implica también una temporalidad. La segunda es la iconoesfera, todo son símbolos, imágenes, estímulos, signos y percepciones.
Hay una disociación interna en el individuo entrando en contradicción la subjetividad pedagógica del alumno y la subjetividad mediática de la persona socialmente sobresaturada por los medios.
La subjetividad socialmente dominante es la mediática y sabiendo hacia donde soplan los vientos y con qué fuerza, sabremos como maniobrar para encauzar la ruta.
Las preguntas son, desde la escuela, ¿con quién trabajamos? Con el alumno o con la persona ¿qué necesitan saber? Que queremos formar individuos, consumidores, mass media. Como si se pudiera elegir. Pero no se trata de tener una buena respuesta a unas preguntas, sino es realizar unas preguntas inteligentes.
Creo que la cuestión radica en ¿Cómo puedo hacer que la persona aprenda a aprender sin entrar en contradicción con sus subjetividades? Quien sabe no existe tal contradicción y es simplemente las dos caras de una misma moneda, la persona aprende y se subjetiva de ambas maneras.
Será preciso entonces encontrar nuevas estrategias que permitan una subjetivación que superen las pedagógica – mediática.
Huergo, Jorge (2000) “Comunicación/Educación. Itinerarios transversales” en Comunicación-Educación.Coordenadas, abordajes y travesías Universidad Central de IUC. Siglo del Hombre. Bogotá.
Huergo considera que para poder entender el campo de la comunicación/ educación es necesario considerar tres formas de introducirse en ella, la primera son los horizontes culturales que consideran a la cultura como un campo de lucha por el significado en donde existen múltiples valores, voces interiores que influencian a la educación por las actitudes de negación y denuncia que presentan, siendo necesidad, entonces valorar y comprender lo complejo que representa la albafetización moderna, la que además considera la cultura de la calle para acoplarla a la cultura de la escuela.
El segundo es la pedagogía de la comunicación, que engloba dos enfoques: el funcional-culturalista, que representa el estudio sistemático de la comunicación como hecho cultural; y el enfoque latinoamericano que transforma los medios de información en medios de comunicación a través de la critica y el dialogo. Alentando la participación y horizontalidad. Y los usos socioeducativos de los medios, donde se dan propuestas de uso informacional, donde los medios son instrumentos de apoyo, soporte o refuerzo de la enseñanza; y propuestas funcionalistas donde no se plantean críticamente las condiciones del conflicto estructural de la sociedad.
Y finalmente el modelo crítico, que alientan la reflexión y la toma de posición (recepción activa) y consideran a la educación popular como una alternativa, ya que enfatiza a la participación y envuelve a los medios en la educación. A este respecto hay autores que plantean un enfoque alternativo centrado en la capacidad productiva de los receptores y en las mediaciones pedagógicas. La tercer forma es la consideración de las escuelas como productos culturales con el advenimiento de las tecnologías para adoptarlas como horizontes pedagógicos y considerar así al conocimiento como un ecosistema comunicacional que define la relación hombre-máquina.
La preponderancia de la educación para la comunicación considera a la escolarización como creencias y prejuicios de prácticas actuales y que reviste tres aspectos fundamentales a saber: el primero es el desplazamiento de la modernidad en la educación, dice que la educación disciplina la entrada del mundo en la conciencia, donde la institución es portadora de lo culto y el educando es pasivo, pero ya no existe lo culto, ahora es cultura como complejidad y pugna. El segundo es el desplazamiento del mero estar hacia el ser alguien, muy concatenado con el progreso y la pulcritud de las culturas americanas y considera a la educación como preparación para la civilización, el mercado, el mundo laboral. El tercer aspecto es el desplazamiento de las culturas orales primarias a la lógica escritural acorde a las formas modernas de las sociedades, resaltando a la lectura para trabajar con los medios como si fueran libros.
La tecno-utopia emergente es la ilusión de que las redes tecnológicas producen una democracia directa, una comunicación social armoniosa y un mundo mejor, debido a que son transparentes; permiten la fluidez de la educación. Permite darle entrada a la educabilidad que permite prácticas, saberes y representaciones de la cultura que articulada con la tecnología se adquieren nuevas sensibilidades, modos diferentes de percibir y sentir, de relacionarse con el tiempo y el espacio.
Por otro lado, es de vital importancia considerar los macro y microprocesos socio-culturales que implican los tiempos de la proto-globalización a la tardo-conquista que se entretejen en la historia; y por otro lado al dialogo, elemento importante de la comunicación, ya que a través de él surgen las formas dialógicas de la comunicación que aunada al reconocimiento producen la comunicación-educación como proyecto de autonomía.

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